viernes, 15 de octubre de 2010

Chile: Primeros mineros regresan a sus casas

Copiapó, Chile
Al menos 10 mineros más serán dados de alta este viernes del hospital de Copiapó y seguirán a otros tres que el jueves tuvieron una calurosa recepción de parte de familiares, en barrios pobres de esta ciudad de 150.000 habitantes al norte de Santiago.
"Estimamos que el número de altas no sería menor a 10 mineros", señaló este viernes Jorge Montes, subdirector médico del hospital, hasta donde los 33 mineros fueron trasladados tras ser rescatados el miércoles de la mina San José, donde estuvieron atrapados por 69 días.
Especial: Histórico rescate de los mineros
El médico no entregó ni nombres ni horas de salida de los mineros, tal como fue el jueves con el alta de los tres primeros trabajadores.
"La situación hoy día es bastante satisfactoria", afirmó de su lado el ministro de salud, Jaime Mañalich.
Juan Illanes, Carlos Mamani y Edison Peña fueron los tres primeros del grupo de 33 mineros en egresar del hospital de Copiapó, el jueves, y al llegar a sus viviendas eran esperados por sus familias emocionadas, rodeadas de sus vecinos entusiasmados por la fama mundial de que actualmente gozan tras su mediatizado rescate, así como por un tropel de periodistas.
Un automóvil de la Asociación Chilena de Seguridad, llevó a Illanes, de 52 años, y al boliviano Mamani, de 23 años, a sus hogares en la barriada Juan Pablo II, en la parte alta de la ciudad, uno de los sectores más precarios de Copiapó.
En el trayecto a su casa, Illanes compartió su sueño para el futuro con la AFP: "La verdad que me quiero ir a Miami", dijo.
Impresionado por el recibimiento agregó que todo lo ocurrido "nunca lo dimensioné".
"El encierro fue terrible, lo peor fue estar abajo. Dos meses encerrado", relató. "Los primeros 17 días fueron una pesadilla. Luego todo cambió".
"Poco a poco nos fuimos organizando, y sentíamos el apoyo de afuera. Ya cerca del final, lo único que queríamos era salir", cuenta a la AFP poco antes de llegar a su vivienda.
Illanes, casado y con un hijo, emergió de la mina poco después las dos de la mañana del miércoles después de sus compañeros Florencio Ávalos y Mario Sepúlveda.
Ya en tono de reflexión afirmó: "Teníamos que pasar algo así para mostrar cómo trabajan los mineros".
Al llegar al hogar del boliviano Mamani, un puñado de familiares, compatriotas bolivianos y vecinos se encontraban ante su vivienda de barro y adobe, donde habían colocado un cartel que rezaba: "Bienvenido a nuestro humilde hogar", en un barrio donde hasta los niños aconsejan no acercarse por la noche por temor a las violaciones.
Allí lo esperaban su hijita de un año y su esposa, que había preparado una cena típica de su país para una treintena de invitados, en su mayoría bolivianos.
Al llegar al frente a su hogar, Mamani permaneció paralizado ante la emoción y el caluroso recibimiento de su familia y vecinos.
"Estoy bien, estoy bien", repitió. Los periodistas y las cámaras lo acosaban pero el minero boliviano no contestó y se abrió paso hacia su vivienda.
Mamani había ingresado a trabajar tan sólo cinco días antes del accidente a la mina, donde permaneció bajo tierra durante más de dos meses.
Rodeados de flashes y periodistas a la entrada de su casa, una de su vecinas, Viviana Piña, destacó que los Mamani "son gente humilde, tranquila. No tenemos nada que decir de ellos". Otra vecina apuntó: "Son muy diferentes en su forma de ser, callados, más para adentro".
El tercero en salir fue Edison Peña, quien también fue recibido por un mar de gente y un enjambre de periodistas en su casa. Cuando logró llegar a la puerta de su hogar dijo: "Estoy super sano, por eso soy uno de los tres primeros en salir".
"La pasamos bien mal, yo creía que no iba a volver", dijo. "Gracias por creer que estábamos vivos".
Otros mineros han ido contando por fragmentos la experiencia que vivieron.
"La comida se fue dando por porciones cortas, cosa que nos durara. El agua igual", dijo Richard Villarroel a medios locales.
Además del hambre, los angustiaba la falta de aire al interior del yacimiento.
"Estaban desesperados, porque les faltaba el aire", relató Alberto Segovia, el padre de Darío, otro de los mineros sepultados.
"Cuando sólo tenían 10 litros de agua mineral, para racionalizarla entre todos, comenzaron a beber agua contaminada que estaba en tambores y muchos comenzaron a tener de dolor de estómago", agregó, tras hablar con su hijo.
Tras el apoteósico e impecable rescate de casi 22 horas que fue transmitido en vivo al mundo entero por varias cadenas de televisión, los 33 mineros convertidos en héroes nacionales intentan de a poco retomar su vida normal.
Mientras tanto el presidente chileno, Sebastián Piñera, quien estuvo presente en esta saga de principio a fin, iniciará la noche de este viernes una gira que lo llevará a Gran Bretaña, Alemania y Francia.

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